He vivido en una burbuja de sueños, aparentemente blindada frente a la tristeza, a la pérdida, a la sensación palpable y real de que el mundo se caía sobre mi cabeza.
Pero siempre hay una primera vez para todo y aunque he de decir he perdido pocas batallas- tal vez porque casi nunca me atreví a emprender alguna-puedo jurar que sé lo que es ese vacío tan grande que te asfixia; esa sensación de angustia, aturdimiento, cuando todo lo que está a tu alrededor no parece más que un holograma borroso. Entiendo lo que es ver tu sueño escurrirse entre tus dedos, morir de a pocos o de golpe, caer en un pozo sin remedio, hundirse entre las arenas movedizas de la realidad.
Pero he aprendido a no quebrarme, a aceptar lo inevitable, a esperar por lo esperable. He decidido no desear lo lo mejor ni tampoco lo peor, sino solo lo que está escrito para mí. Así, con sus más y sus menos, con sus mágicas penurias y sus nostalgias inmóviles, con las alegrías de patas cortas y las grandes felicidades, esas que te impermeabilizan el corazón y lo protegen en las horas de dolor.
He entregado mis penas a tus manos y he colocado mis esperanzas en el corazón. Convierte las primeras en sabiduría y ayudame a atesorar las segundas donde nadie pueda encontrarlas y acabar con ellas. No dejes que el tiempo y la resignación las maten, no permitas que desconfíe de mi poder, de tu sabia decisión, de los designios que existen a pesar de mí y mis persistentes obsesiones.
Hoy he visto - otra vez- escapar lo que creí que era para mí. Hoy he oído -otra vez- que mi tiempo no es tu tiempo y tengo que ser paciente. Hoy he sentido- otra vez- que algo imprescindible se alejaba y yo que tanto había aprendido y tanto había decidido solo pude entregarme a esas lágrimas que brotaban sin remedio y confiar y esperar , porque todos los caminos conducen al lugar que está escrito para uno.
martes, 21 de julio de 2009
sábado, 18 de julio de 2009
Jugando a ser feliz
Hay días que me resultan sorprendentemente fáciles. Días en que a diferencia del cómún, no me cuesta tanto engancharme a mi presente y perdonarme mi pasado. Hoy es uno de esos raros días. Me siento tranquila, en paz, no sé si decir feliz porque la dichosa palabrita se me hace a veces muy grande y complicada y tengo miedo que se me vuelva esquiva si la administro mal y ando mentándola por doquier. Pero no sé. Tal vez estoy jugando a serlo, aunque sin proponérmelo, porque si algo hay que me caracterice es que me propongo pocas cosas y las que he intentado no me han salido demasiado bien. La mía es una colección de planes truncos, de proyectos frustrados, de sueños rotos: la gran mayoría seguramente por culpa mía y esa poca convicción y valentía para alcanzar las cosas que quiero, pero tampoco puedo desacartar que haya jugado e mi contra algo de mala suerte o ese plan maestro y divino que llamamos destino. Tal vez mi destino no es estar donde quiero estar sino donde debo.Tal vez mis tiempos y urgencias no tienen nada que ver con lo que está escrito para mí , si es que algo hay escrito- y espero que asi sea porque sino empiezo a preocuparme. Lo cierto es hoy- como pocas veces- nome he puesto a pensar en ello. Hoy me basta con saber que estoy aquí y que lo venga será parte de la sorpresa permanente que es la vida y no sé bien por qué presiento que será agradable.
jueves, 9 de julio de 2009
Navegando
Sin duda, nada de esto lograba quitarle el sueño, aún a pesar de los reclamos de su madre que constantemente repetía que a sus 36 años ya debía pensar en asentarse y formar una familia o "por lo menos" conservar el trabajo que tanto le costo encontrar. Andreia sabía que nada de eso servía si no lograba sentir cada paso que daba como suyo. Ella no iba a renunciar a su libertad ni a la fascinante posibilidad de poder seguir eligiendo sus travesías. Pero había que sobrevivir y pagar cuentas, así que ni bien terminó son los papeles del empleo anterior empezó a buscar trabajo. Pasó lo que siempre pasa, sea Río o Madrid, los trabajos interesantes y bien remunerados escasean, son una combinación en extinción. Así que, tuvo que elegir entre lo lucrativo o lo satisfactorio y, dadas las circunstancias, el dinero era lo más importante. Consiguió convertirse en asistente de producción de un programa concurso. El sueldo era bueno pero el reto profesional era mínimo. Todo consistía en preparar rutinas o guiones pueriles y asegurar la visita de famosillos. Nada que ver con sus inquietudes. Nada que ver con eso que imaginó cuando terminó la facultad. Pero la realidad es lo que hay y ante eso no queda más que acomodarse, respirar profundo y seguir para adelante.
Lo intentó por un par de meses, pero un buen día- casi llegando al fin de año- algo en ella se volvío a rebelar y simplemente renunció. Tomó sus ahorros, armó una pequeña maleta y decidió que recibiría el 2009 en Guatemala. Llamó a la línea aérea y se dispuso a usar el boleto que casi un año antes le había comprado su novio- ahora era su ex y vivía en Antigua- para que fuera a visitarlo.
Sintió que era el momento adecuado. No iria en busca de una relacion ya extinguida sino en busca de lo que esa nueva travesía podía traerle. Haber guardado ese boleto era como una señal-por lo menos así lo sentía ella- de que había busquedas que aún no había realizado y que quedarse en el puerto era lo seguro pero no lo lógico.
Se marchó un día 30, no sin antes dejarle una nota de saludo y despedida a su madre, que finalmente era la única persona que a pesar de no comprenderla la quería ."Es tiempo de zarpar, el próximo puerto espera y yo solo se vivir navegando".
martes, 7 de julio de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

